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20 Marzo 2007
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Minuto 3'23". Identificación automática de explosivo militar C4

«CARTAS LIBERCRÁTICAS»
El PP no tiene Número Pi
 
Chema Madoz. Sumidero Universidad
Antonio
Yuste
EL NÚMERO PI es la razón entre la longitud de una circunferencia y su diámetro. Es ni más ni menos que la razón. El misterioso 3,1416 fue obtenido por Arquímides por el método de la exhaución o método de fuerza bruta (se crean un número finito de casos que hay que demostrar). La mayor parte de nuestra población universitaria no lo sabe, tampoco lo sabe la mayor parte de la clase media y desde luego lo desconoce la casi totalidad de la clase política. Pero es que la clase política, nuestro liderazgo, es incapaz de obtener la raíz cuadrada de cualquier número y dudo mucho que sea capaz de dividir por decimales. ¿Pueden votar juiciosamente ciudadanos que desconocen cómo se ha obtenido el Número Pi?, ¿podemos ser gobernados por individuos de tales características? No tenemos otra alternativa. Es ocioso discutir al respecto. Los sistemas de selección de los representantes del pueblo son perfectibles pero en cualquier caso se terminan correspondiendo, esta es la cosa, con el nivel ambiental de conocimiento. Lo lógico es que un tonto elija a otro tonto al que comprende, que un listo elija a un superlisto pasado de revoluciones y que la gente cabal temerosa de equivocarse opte por individuos con tendencia al paralís. Forma parte de los rigores del gobierno del pueblo. No conocemos otro sistema mejor y con esto hay que lidiar.

Los españoles estamos dentro una alocada carrera hacia la estupidez máxima, capitaneados por una clase política paleta, mezquina y de muy malas entrañas, asunto éste, el de la vileza, que nos resistimos a admitir. Existe más maldad premeditada y sangre fría de lo que imaginamos
No es importante conocer cómo se ha extraído el Número Pi. Lo digo para dejar claro que el acontecimiento singular de ser clase política o tener poder por ser clase política no constituye, automáticamente, garantía alguna de eficiencia y aún menos de clarividencia. ¿El PP tiene un Número Pi? Ya sabemos que el PSOE es un caso singular de despelote o merienda de razas y culturas, no solo de negros. Ahora necesitamos saber si el PP tiene un número, una constante, que mida la razón entre sus electores y sus políticas. Mi primera impresión es que el PP no tiene Número Pi. “Al aliguí y al consensín” es la razón de fondo del PP.

Tito Marianón, el Registrador de la Propiedad, Rajoy, el PP, por ejemplo, se reservan el derecho de tutelar el consenso que alumbró esa cosa contrahecha que conocemos como la Constitución de 1978. Escuchándole pareciera que se trata de un consenso salutífero y sagrado. ¿Qué tal hace su trabajo el PP, tutela bien? Yo creo que sí. El PP se ha sumado con entusiasmo al patrocinio de esas fastuosas lenguas, el
espacat (Piqué), el espaval (Camps), el espaldún (San Gil) y el espalego (Fraga y Feijó), ese híbrido irreproducible de catalán y español, de valenciano y español, de euskera y español y gallego y español. Verlo escrito —hay que verlo— y contemplar el estado de indigencia lingüística de cada vez más millones de nuestra población produce escalofríos, sin nada en el horizonte que permita suponer que la derrama de estupidez tenga fin. Verlo escrito produce vértigo intelectual, vértigo moral y vértigo económico. Vértigo.

En pleno siglo XXI, 17 millones de españoles han abrazado como divisa una melé lingüística, prosódica y ortográfica, demencial, afuncional y con resultados similares a las culturas ágrafas. Un fenómeno que alcanza su máxima virulencia en las situaciones de baja escolarización y, ojo, en los ámbitos educativos y universitarios por la gravedad específica y la amenaza que supone para las nuevas generaciones.

La historia del PP es la historia de un partido que se ha subido al carro retroprogre que todo lo embarra, que se ha subido con entusiasmo al carro del extrañamiento de nuestra lengua materna, la española, en beneficio de lenguas empobrecidas, sin evolucionar, rescatadas con fórceps del siglo XV. He dicho rescatadas con fórceps y además rescatadas desde el español recibiendo como pago la aniquilación de la lengua salvífica. Dimos la mano y nos la amputaron. A ese mejunje se ha entregado el PP. Es conveniente recordar que en Castilla nadie habla el castellano, hablamos el español, el resultado y la suma de numerosas hablas autóctonas y romances en la península ibérica. Una lengua, la común, que da nombre a nuestra Real Academia Española de la Lengua y que la Constitución ha reemplazado por el castellano, por imperativo del pasteleo político, ese consenso que el PP imagina salutífero.

Un consenso que conduce en línea recta a las onomatopeyas independentistas indisimuladas, a cara perro, amparadas y protegidas por el gobierno de la nación, casi siempre del PSOE y también del PP y al que se ha sumado con entusiasmo el PP, el partido de Manuel Fraga Iribarne, José María Aznar y Mariano Rajoy. Un consenso que el PP se propone preservar, al considerarlo sagrado y esencial para el futuro de los españoles.

Les hablo de un consenso que creó impunemente unos ciudadanos de primera, aquellos que están exentos de obligaciones fiscales, léase vascos y navarros, prorrogando la injusticia del régimen de Franco, pero que disfruta de todos los beneficios del presupuesto público común. Hay que salvar Navarra, claro que sí, de las ambiciones truculentas de la alianza entre socialistas, nacionalistas y asesinos. Hay que salvar, desde luego, Navarra y el amejoramiento del fuero. Lo que más urge salvar, de todos modos, es a los españoles y los españoles empezamos a ser conscientes de que las cosas no pitan, de que el divorico entre estrategias y fines es completo y de que tanto el PP como el PSOE están
embarcados en el quítate tu que me pongo yo, en el yo soy mejor consensista que tu y cosas de igual jaez.

Los españoles somos la moneda de cambio del pasteleo en curso, un pasteleo que se inició en 1978 y que está en fase terminal. Un pasteleo sin
Número Pi, sin razón, antojadizo y caprichoso. ¿A quién hay que creer, a Tito Marianón que afirma que el partido del gobierno está rompiendo los consensos de la transición o a zETAp que asegura que los está desarrollando? Para obtener la respuesta no necesitan ayuda. Usted y yo sabemos que la solución pasa por vestir a nuestra clase política con la camisa de fuerza y someterla a terapia electroconvulsionante (electroshock). Es imprescindible que borren de su cerebro la hitos relacionados con el Pasteleo de la Transición, esa obsesión maniaca y destructiva.

Una cosa es distribuir poder,
que es un problema administrativo, y otra bien distinta adquirir poder contra España y los españoles. Una cosa es recuperar lenguas medievales o primitivas y otra bien distinta perseguir a los españoles que osan comparar dichas lenguas e imponer con violencia estructural el extrañamiento de nuestra lengua materna a base de maquinaciones burocráticas, legales, económicas y policiales. Habrá resaca y el arco parlamentario español haría bien en prepararse para la resaca. Se las prometen muy felices porque controlan la economía y los medios de comunicación y son poco conscientes de que no podrán sobrevivir al siglo XXI. Serán sustituidos en su totalidad por otras formaciones políticas. Va llegando la hora de los asientos contables, de hacer balance. Estamos en el siglo XXI.


El día 21 de marzo, miércoles, más | ANTONIO YUSTE
John Folsom
¿Navarra será lo que quieran los navarros?

DIPTERIUM. Navarra será lo que quieran los navarros. Eso dice zETAp, Otegui y Pepe Imaz. ¿Puede volver Cataluña al control de la corona de Aragón con sede en Zaragoza y puede el País Vasco volver al control de la corona de Castilla? ¿De quién depende? ¿Qué pintamos los españoles en todo esto? ¿Aquí que pasa? ¿Dónde dice la Constitución que reside la soberanía? Dice que en el pueblo español. Quiá. Reside en la entrepierna de nuestra clase política. El corpus doctrinal de nuestra clase política es testicular. Olvidan zETAp, Otegui y Pepe Imaz que los caminos que se andan se desandan y que aquí queda mucha leña por cortar.

----MINUTO MUSICAL
----Agnés Jaoui.
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