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12 Diciembre 2006
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Minuto 3'23". Identificación automática de explosivo militar C4

«CARTAS LIBERCRÁTICAS»
Las formas subhumanas
de la política
 
Alicia Popoff
Antonio
Yuste
EXISTEN dos formas de entender la política. La forma subhumana y la forma humana muy poco experimentada. La forma subhumana es como la entienden las gentes de izquierdas, los progres, anticapitalistas y antiglobalización en general, hacedores de pobreza y trituradores de libertad. Las derechas se comportan como gestores aventajados de las formas subhumanas. Prefiero a las derechas pero tienen el mismo oficio que los progres, administrar su visión subhumana de la política. Los unos y los otros tienen sobredimensionado lo que es capaz de hacer una minoría preclara a la vanguardia de la sociedad. Se dedican al engrandecimiento del poder político. Las izquierdas y las derechas, en esta trama, son los malos de la película, todos abusan de la chica y lo que se discute es quién es más depravado. Los unos y los otros son tontos de coz. Y su éxito se explica por la férrea alianza entre ignorancia y soberbia, un compuesto razofugado, impermeable a la razón.

Las izquierdas y las derechas son invasivas y representan la barbarie. Son enemigos jurados de la claridad y han convertido la política en un trasunto dizque de expertos. Llaman complejidad a lo que no es más que un trabalenguas. La política, su política, no pasa de un trabalenguas para necios, eso tan espantoso en lo que nos han convertido. Nos redimen con la fusta subhumana de su política. Una forma de maltrato que ellos llaman redención. Son socializantes, liberalizantes, conservadorizantes, anarcoizantes y cosas parecidas. Disponen de un ramillete de ideologías chabacanas omnicomprensivas, totalizantes, abarcadoras y definitivas, donde todo se resuelve poniendo y quitando dinero, con reglamentos y obedeciendo siempre al jefe o gran líder. Son ideologías que sirven al poder en abstracto y es al poder, en particular, ya con nombres y apellidos, al que rinden pleitesía.

Que todos las ideologías se presenten como omnicomprensivas, totales, y que certifiquen dicha pretensión impidiendo a sus afiliados la pertenencia a otra organización política dice mucho del nivel de pazguatería que nos invade. Pazguatería dirigida a lograr encuadramientos rigurosos de la población
Ellos lo deciden todo y hacen reglamentos para todo, nos dicen cómo debemos divorciarnos o abortar y cómo convertir el divorcio y el aborto en un deporte popular, nos dicen cómo fecundar de manera asistida, lo que sí y lo que no es posible hacer, cómo proteger a las mujeres, cómo a los menores, cómo resocializar a los violadores y criminales, cómo proteger la vida del verdugo y hacer ascos a la de la víctima, qué cantidad de nuestro dinero les corresponde, cómo debemos gastar lo que nos queda y nos dicen incluso, qué podemos aprender, sin flexibilidad alguna, desde la escuela primaria hasta el doctorado. Nos dicen cuando jubilarnos, cuando incorporarnos al mercado laboral y nos organizan la agenda vital de manera infablible, tantos años para estudiar, tantos para trabajar y tantos para holgar. Ellos lo saben todo de antemano porque lo aprenden en sus ideologías chabacanas omnicomprensivas y, por supuesto, subhumanas. Todo lo saben y todo lo regulan. Son ideologías, subhumanas, que se consagran, la mayor parte, a la defensa del poder político agigantado, mediante regulaciones y más regulaciones, ignorando a los individuos o al revés, mediante la defensa cerrada de las partes, de los individuos, mediante la negación del todo, de la comunidad.

Los defensores del poder político agigantado, de izquierdas y de derechas, niegan a los individuos, a los que quieren liberar, parece que de las tenazas de la opresión capitalista los unos y de sus propios prejuicios e inconsistencias, el resto. Las izquierdas y las derechas se autopresentan como el poder político que todo lo iluminda y la fuente de irradiación de sabiduría y armonía. Son, no lo olviden, tontos de coz. Y los defensores de los individuos niegan a la comunidad a la que desprecian y consideran una estructura opresora, porque según dicen, estando sobrados, se bastan por ellos mismos. Les hablo de los liberales y anarquizantes.

Lo que de verdad sucede es que necesitamos la Libertad porque nos hace libres ante los demás. Si viviéramos en soledad ningún sentido tendría estar hablando de Libertad, de Justicia o de derechos y obligaciones, ¿para qué? La Libertad relevante es la de sistema porque somos una especie social. La Libertad de los individuos se vuelve ineficiente si se disfruta en un sistema que no contempla dicha hipótesis o la menoscaba con regulaciones torticeras y no obstante, necesitamos las leyes para objetivar en la medida de lo posible nuestros vínculos y porque nos protegen de los caprichos y veleidades de la condición humana. Somos una especie social y somos más felices y menos vulnerables en compañía, en comunidad y siendo libres. Libres en tanto que responsables, con determinación para hacer cumplir las leyes en cuya elaboración participamos, de manera directa y de forma delegada.

Somos extremadamente dependientes, vivimos en una franja de temperatura muy angosta, de medio grado y enfermamos por arriba o por debajo de dicha temperatura. Necesitamos dormir protegidos de las inclemencias del tiempo y de las amenazas, necesitamos agua, alimento, que nos quieran y querer. Sobrevivimos y vivimos en familias más o menos largas, estructura sin la cual no podríamos realizar el paisaje político o ejercitar los atributos que nos hemos dado como individuos. Las ideologías chabacanas que pretendían sustituir los núcleos de afecto y de ayuda mutua que hacen eficiente a nuestra especie han fracasado y fracasarán aún más en el futuro. Desde las ideologías se ha organizado un pim, pam, pum contra la familia, se la ha disparado con ojivas termonucleares y de la familia, lógicamente, está saliendo todo el mundo en estampida. Hemos olvidado, en apenas unas décadas, que los individuos con derechos civiles y políticos son insustanciales sin los núcleos naturales de afecto y ayuda mutua.

La mayor flaqueza del liberalismo es su irresolución para pensar en términos de sistema, dando por supuesto que las oportunidades preexisten y que el propio talento, cualquier talento, es condición suficiente para el éxito del sistema. No es así. Nos servimos del talento y en ocasiones, sin razón alguna, de la fuerza y no siempre acertamos con buenos procedimientos. Estamos en 2006 y a pesar de la dilatada historia de España, de nuestra larga trayectoria, nos estamos regulando mediante una constitución torticera y estúpida como pocas. La fuerza y las malas artes, como el talento y la bondad, son consustanciales a la condición humana. En el otro extremo, negar el talento individual y el asociado, como fuerza motriz de la comunidad, tal como hacen las ideologías del poder político, a cuyo frente se sitúa una burocracia o un líder carismático en funciones de demiurgo, poco importa que sea de derechas o de izquierdas, es otra aberración deleznable.

Que todos las ideologías se presenten como omnicomprensivas, totales, y que certifiquen dicha pretensión impidiendo a sus afiliados la pertenencia a otra organización política dice mucho del nivel de pazguatería que todo lo arrolla. Pazguatería dirigida a lograr encuadramientos rigurosos de la población y rendir culto al poder político. Una forma extravagante de paganismo. Esos tipos, entronizados en el poder político, posteriormente, son los que nos dicen cómo tenemos que vivir y pensar y cómo debemos pensarnos a nosotros mismos en obediencia ciega, ya vés, a sus postulados en buena parte cretínicos. No merecen nuestro respeto porque no merecen respeto alguno. Lo repito una vez más: estamos en el Siglo XXI y podemos desembarazarnos, tan rícamente, de las ideologías chabacanas y de los tontos de coz.

Los
atractores no incurrimos en la petulancia de considerarnos omnicomprensivos, por eso pertenecer a Atractor no es excluyente con otras opciones. Los atractores aceptamos la doble o triple militancia, no importa. Pertenecer a Atractor es ejercer el ritual de la pertenencia a un grupo de acción y experimentar la Libertad, donde nadie delega su voto, donde se respeta la libertad de conciencia, donde los cargos internos de partido de ningún modo se confunden con los de representación del pueblo en las instituciones, y otras cosas de gran interés y civismo. Otra forma de hacer e interpretar la política es posible. Existe mundo más allá de la Revolución Francesa y de las ideologías chabacanas. Lo afirmamos: existe.


El día 13 de diciembre, miércoles, más | ANTONIO YUSTE
Rodríguez Ibarra
Ibarrando
DIPTERIUM. Se coge por igual a un cojo y a un mentiroso. En Ibarra se dan todos los ingredientes, el de bocazas, el de mentiroso y el de cojo. Si es más bocazas se convierte en cocodrilo, si es más falso habría que reinventar al diablo y no va más allá de sus mentiras porque es intelectual y moralmente cojitranco. Un trilero de la política, eso es Ibarra. donde todo es lícito porque sale de su laringe y en tanto salga de su laringe. Se sirve de su por él imaginada superioridad moral para legitimar su conducta, cualesquiera. Es el típico tonto de coz, un déspota abonado a la poltrona, demagogo y repugnante. No se le puede creer —a tal punto ha llegado— ni cuando dice la verdad. Sabe más de lo que dice y calla todo lo que le incrimina. No es trigo limpio. ¿A quién sirve? Muchos pensamos que a España, no, de ningún modo. Es un personaje turbio, muy turbio. Es mucho lo que ibarra el PSOE y la de Rodríguez Ibarra es una buena pista.
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