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08 Septiembre 2006
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«CARTAS LIBERCRÁTICAS»
Homo emigrans
 
Izima Kaoru
Antonio
Yuste
LA EMIGRACIÓN no siempre es buena y nunca es gratis. La emigración, también es cierto, no es constitutivamente mala. Los países que reciben fuertes contingentes de emigración, buscada o sobrevenida, aumentan su productividad y es bien conocida la beneficiosa desregulación que induce sobre la oferta y la demanda de trabajo. La Libertad que añade produce beneficios de diversa índole. En países como España ha proporcionado alivio y refresco en la vida familiar y es bien conocido su impacto sobre las actividades económicas estacionales o con grandes fluctuaciones, con picos y vanos de productividad. Las sociedades occidentales están enfermas de memez.

Una memez muy expandida es la de pensar la economía como un todo lineal, previsible y regulado en su totalidad (al 100%) y funcionando como un mecanismo de relojería. Es una memez infalible y que es tanto más consistente cuanto más descarta a los individuos, esos bichos, precisamente, los protagonistas de la economía, en su fase productiva y en su fase de consumo y lo único que importa. Les repito que es una memez. ¿A qué se debe el éxito de tamaña memez? Es una pregunta para girar a la academia y a los partidos políticos clásicos, de izquierda y de derechas, sus sostenedores.

Al progresismo progresado y a los multiculturaletas les encantaría que los emigrantes se ablandaran como su croissant en el café, y que su presencia se redujera a añadir color, olor, sabores y sonidos. Es un sueño. Son personas y tienen derechos. La obstinación es uno de ellos
Otra de las memeces más extendidas en el mundo occidental es la de considerar el fenómeno migratorio desde premisas exclusivamente económicas y además a muy corto plazo, hasta donde alcance el orín, nunca mucho más lejos. La emigración, claro, es un fenómeno básicamente cultural. ¿Por qué? Porque una economía que crece es un fenómeno específicamente cultural. La gente que emigra huye de un engranaje cultural, con su carga de valores, y se incorpora a otro sobre el que ha fantaseado o sobre el que posee un enjambre de clichés, algunos ciertos y la mayoría falsos, que determinan el éxito de su incorporación a la sociedad que le acoge o le rechaza, depende, que condicionan sus actitudes futuras y del que se deducen los marcadores de conflicto, presentes y venideros.

Y de que es un fenómeno básicamente cultural da buena cuenta la incomprensión supina sobre el fenómeno de la que hacen gala economistas, analistas, opinadores y gran público en general. La tesis dominante en el mundo occidental es que arriban ilegalmente unidades de producción, contribuyentes, claro, con sus respectivas cargas fiscales. Todo eso no es más que una minúscula parte del problema. Llega personas con determinados hábitos sociales, creencias y formas de pensar. Oído. Las personas, aún siendo emigrantes, negros o no, no se diluyen en agua, tampoco se diluyen entre las masas o en las grandes concentraciones urbanas. Son más o menos visibles pero de ningún modo se diluyen. Preservan sus creencias, sus hábitos sociales y gastronómicos en los que han sido entrenados, preservan sus valores y clichés sobre quiénes somos. Actúan y se comportan como lo hacemos nosotros con ellos, con nuestros hábitos sociales, gastronómicos, en los que hemos sido entrenados, con nuestros valores y clichés sobre quiénes son los emigrantes. Desconocimiento compartido que transmitimos a las siguientes generaciones, prorrogando la eficacia de los clichés y de la memez supina. Cuando fuertes contingentes de emigración hacen acto de presencia es la ignorancia mutuamente compartida lo que colisiona, lo que choca es la simétrica ignorancia entre los que llegan y los que están.

La emigración nunca es un fenómeno económico es, en esencia, una colisión cultural entre una que fracasa y otra que está a uvas. ¿Es posible amputar una cultura de arriba abajo, con bisturí, incluso una que fracasa? De ningún modo. Las culturas no se extirpan, sucumben y nunca en su totalidad. Su inercia para rabanear por los siglos, para persistir, produce asombro. Un fenómeno migratorio lo primero que produce es un choque cultural e incluso de civilización y es asunto que no se resuelve con el reconocimiento de la diferencia. Aspecto necesario pero irrelevante si no se acompaña de métricas y comparativas sobre los valores que colisionan y se desarrollan las estrategias culturales adecuadas (sociales, legales y punitivas), no de superioridad pero si de convivencia, racionales y ajustadas a principios y a derecho.

Las culturas entran en colisión por sí solas. Nadie lo puede impedir. Las leyes que favorecen la diferencia, que reconocen su existencia, no pueden impedir la colisión. La colisión es fruto del contraste, de la comparación, procedimiento natural y espontáneo, inevitable y de una eficacia fuera de toda discusión que practica nuestra especie y la totalidad de especies vivas. La ciencia y la tecnología, sin el atributo básico de la comparación, no hubieran podido prosperar. Las personas nos comparamos las unas con las otras, constante e interminablemente, incluso cuando estamos dormidos, en sueños. La comparación es producto de la diferencia de potencial. Es un valor funcional fuera de discusión.

Porque digo que entre la dos culturas que fracasan la nuestra está a uvas. Porque el éxito cultural nunca es universal y la cultura española con éxitos ciertos, no discutibles, no ha aprendido que las culturas son todas distintas y algunas con muy graves hipotecas conceptuales o con estrategias perniciosas. La emigración añade Libertad pero induce colisiones y no se deben tomar a beneficio de inventario. El problema migratorio no es un problema económico es, en esencia, un agudo problema cultural, de la misma naturaleza e igual de agudo que el que padecemos con las subculturas violentas, totalitarias y supersticiosas que alimentan el nacionalismo gallego, vasco y catalán. Subculturas de pasados y futuros gloriosos, respectivamente, falsos y delirantes. Los emigrantes, al igual que las subculturas violentas, totalitarias y supersticiosos del gallego, vasco, catalán, indigenismo revolucionario e islámista, no se diluyen en un medio mayor. Al progresismo progresado y a los multiculturaletas les encantaría que los emigrantes se ablandaran como su
cruasán en el café, y que su presencia se redujera a añadir color, olor, sabores y sonidos. Es un sueño. Son personas y tienen derechos. La obstinación es uno de ellos y con la obstinación la humanidad ha protagonizado sus mejores y peores gestas.

Las culturas son insolubles, inintegrables e inabsorbibles. Las culturas, todas, están en continua transformación, son mutantes, en continuos procesos destructivos y generativos. ¿Qué es la fusión, la simbiogénesis, sino un mecanismo agudo de destrucción de antiguos marcadores? Los multiculturaletas no tienen razón, el progresismo progresado no tiene razón, la doctrina social de la Iglesia: no tiene razón. La integración es una apuesta por la dominación, una fantasía, postulada con palabras equívocas. Sin violencia no hay integración y la historia de España, repleta de marranos, es un buen ejemplo. Las culturas no se diluyen unas en otras. El solidarismo convulso no tiene razón. Los sistemas vivos no funcionan así. Los valores culturales, ese compendio de hábitos, saberes y creencias, están sometidos a las leyes de la selección natural, de la supervivencia, y compiten para sobrevivir con todo lo que tienen a su alcance, incluida la violencia máxima. Detrás de cada valor existe una cadena de intereses y debemos partir de la premisa de que muy pocos valores sobreviven. Tenemos la obligación cívica de saber que compiten, no sirve el eximente de la ignorancia, necesitamos saber que compiten, que indefectiblemente competirán y que el marco legal está obligado a tener bien presente que actúa sobre un contexto de beligerancia. Cuando las leyes se empecinan en proteger el absurdo, negar los hechos, emergen los peligros.

La explosión migratoria que padece España, enloquecida, fuera de control y premeditadamente buscada no se resuelve con calculadora. Se resuelve con una investigación en profundidad de todas las piezas que se han casado para impulsar el sector productivo del tráfico de personas. Las razones del fenómeno migratorio hay que buscarlas en la economía corrupta asociada a dicho fenómeno. Corrupta en origen y corrupta en las zonas de llegada. El tráfico de personas moviliza gigantescos recursos económicos en origen y en destino y nunca es un fenómeno espontáneo. Es una actividad productiva que necesita para prosperar, como cualquier otro sector económico, de fuertes incentivos, previamente pactados, en los lugares de destino (encadenar partidas presupuestarias). Cuando un barrio por arte de birlibirloque se degrada y se deteriora, con presencia de prostitución y droga, la pregunta que hay que hacerse es quién gana. Es una pregunta estratégica porque el que gana y los que ganan, con la cadena de complicidades correspondiente, naturalmente, existen. La generación espontánea es una superstición.


El día 12 de septiembre, martes, más | ANTONIO YUSTE
Las culturas se superponen con mucha dificultad. Es un problema físico. No encajan con precisión.
Yo, el Estado
DIPTERIUM 1. El Estado, desde la cueva correspondiente, decide quien entra y quien sale, quien se queda y quien se va, quien es español y quien no. El Estado, no los ciudadanos, ni los vecinos de esta población o aquella, que al parecer somos miserables, ignorantes y con un conocimiento de la situación que se constriñe a conocer a la perfección nuestras propias necesidades, ¡valiente gilipollez! ¿Qué tipo de conocimiento es ese?, ¿es comparable, acaso, con los millones de datos administrativos que posee el Estado? La Declaración Universal de los Derechos Humanos se equivocó de cabo a rabo al establecer como derecho lo que no es más que una fantasmada: el libre derecho de circulación y de asentamiento, más o menos, leánsela, a escala planetaria. Los ciudadanos chinos, imagino, preferirían vivir en Suiza o en Estados Unidos, otra cosa es que quepan en Suiza o que puedan aniquilar previamente a la población de los Estados Unidos. Mi primera impresión es que a los actuales pobladores de Suiza y de EE UU, ni poco ni mucho, les agrada dicha hipótesis. ¿Cabe la población de Nigeria, 150 millones, en España? Pregunto. El derecho de asentamiento, residencia y nacionalidad corresponde concederlo a los ayuntamientos. Los emigrantes no viven en cualquier parte, viven en una parte. La actual regulación es fallida, obtusa y una usurpación de competencias. Los estados se oponen con su legislación a la fantasmada proclamada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se oponen a la vez, a que los ciudadanos, los titulares directos de dichos derechos, metan las narices en el asunto. Pues bien, es a los municipios a quienes corresponde regular el flujo migratorio, el flujo demográfico, en función de sus específicas necesidades, compitiendo por los ciudadanos españoles y por los extranjeros que buscan residencia. La política de altos vuelos, estatal, se conserva en naftalina. Retírele la naftalina y se apolilla en horas. Yo, el Estado y aparece un individuo con la pechera llena de chatarra o algo peor: un Caldera cualquiera, vacilando a los españoles. Si a Caldera se le quita la chaqueta, la corbata y la camisa se comprobará que posee numerosas medallas, como piercings, cosidas a la chicha.
SEPTIEMBRE
Jueves 07 Septiembre
· Pulguero
Miércoles 06 Septiembre
· La burbuja ideológica
Martes 05 Septiembre
· Las facciones del Rey
Viernes 01 Septiembre
· El último país del mundo
AGOSTO
Jueves 31 Agosto
· Regula que algo queda
Miércoles 30 Agosto
· El error de la indefensión
Martes 29 Agosto
· El persistente encanto de la peseta
Viernes 25 Agosto
· Somos atractores
Jueves 24 Agosto
· V. Contra Mejunje, Experimentación
Miércoles 23 Agosto
· IV. Contra Dominio el Estado, Legitimidad
Martes 22 Agosto
· III. Contra Anticapitalismo, Libertad
Viernes 18 Agosto
· II. Contra Igualdad, Pertenencia
Jueves 17 Agosto
· I. Contra Felicidad, Individualización
Miércoles 16 Agosto
· El EFLE (Estado Flatulento Expandido)
Martes 15 Agosto
· Los palanganeros
Viernes 11 Agosto
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Jueves 10 Agosto
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Miércoles 09 Agosto
· La justicia como terapia
Martes 08 Agosto
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Viernes 04 Agosto
· El declive del chambón
Jueves 03 Agosto
· ¿Somos buenas personas?
Miércoles 02 Agosto
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· Partidogenia

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Atracta se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes
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