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11 Agosto 2006
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«CARTAS LIBERCRÁTICAS»
El corral
 
Rebaño
Antonio
Yuste
EL PROGRESISMO PROGRESADO mundial, los herederos de Proudhon, Marx y Lenin, llevan un siglo, año arriba, año abajo, indoctrinando a todos los niños de Occidente. ¿Cómo? Indoctrinándolos desde el sistema educativo bajo control exclusivo del progresismo progresado y desde el que transmite, en chorro continuo, todas las ocurrencias de Proudhon, algunas de Marx y una última de Lenin. El sistema educativo de todo Occidente y por extensión de todo el mundo, desde EE UU a Chile, pasando por Irlanda, Dinamarca y Grecia, desde la guardería hasta los estudios de postlicenciatura, el sistema educativo público y privado, sobremanera el público, es corral propiedad del progresismo progresado mundial que extiende sus tentáculos, como consecuencia de ello, por la industria del ocio (música, cine, televisión, videojuegos, artes escénicas, literatura y ensayo), la industria de los medios de comunicación, por la vida partidaria y la acción sindical impregnando la vida diaria, individual y colectiva. Un corral desde el que se irradia y promueve las correspondientes actitudes sociales e individuales. El nazismo y el fascismo son epifenómenos igualmente desagradables, con variaciones, del mismo corral.

Vivimos bajo los paradigmas de el progresismo progresado mundial. ¿Existen otros? Sí pero en fase emergente y en muchos casos indefinidos. Hablaremos de ellos otro día. Hoy tocan los paradigmas del progresismo progresado. Son pocos.
Viacé la lista:
1. La felicidad
2. La igualdad
3. El anticapitalismo
4. El dominio del Estado
5. El mejunge (un cóctel de 'paz en sí, fascinación por las tiranías de autor y culto a la algarabía)

El ideal de la ‘paz en sí’ es tan antiguo como la estupidez y encuentra en Proudhon un aventajado que la vinculaba a la equidad y la justicia, a lo que el entendía por equidad y justicia y que se corresponde en la práctica, con lo que sistemáticamente incumplen, al parecer, las democracias y defienden los estados totalitarios, los regímenes despóticos, los estados fracasado o corruptos y los terroristas
LA PAZ EN SÍ. “La paz en sí” es un paradigma con consecuencias bien conocidas. La defensa de la paz por la paz, es una conducta delictiva, sí, es una conducta, dicho en plata, que interesa al código penal. Me refiero a la defensa de la paz por la paz sin importar las condiciones en que se produce, si dentro de un Estado totalitario, si dentro de un régimen despótico, si dentro de un estado corrupto o la paz que se usa para seguir matando sin testigos o comprar tiempo para preparar el Apocalipsis. La paz con esclavitud, con barbarie, con soledad, con humillación y con ignorancia no es paz. ‘La paz en sí’ es un precepto subnormal. La paz que no está ligada a condiciones no tiene ningún significado: cero. ¿A qué se debe el éxito de dicho paradigma? A la estupidez. Y la estupidez genera actitudes individuales y sociales concordantes: la paz solo la pueden alterar los que se oponen a los Estados totalitarios, a los regímenes despóticos, a las bandas terroristas y a los estados fracasados o corruptos. El ideal de la ‘paz en sí’ es tan antiguo como la estupidez y encuentra en Proudhon un aventajado que la vinculaba a la equidad y la justicia, a lo que el entendía por equidad y justicia y que se corresponde en la práctica, con lo que sistemáticamente incumplen, al parecer, las democracias y defienden los estados totalitarios, los regímenes despóticos, los estados fracasado o corruptos y los terroristas.

LA FASCINACIÓN POR LAS DICTADURAS DE AUTOR. La fascinación por las dictaduras de autor, siempre exóticas y turistizables, es una herencia de Lenin, el tirano que desarrolló con notable éxito criminal y destructor la dictadura del proletariado en nombre de la igualdad, la justicia infinita y el paraíso. Cualquier gualdrapas, psicópata o sicario que invoque dichos objetivos, al margen de sus modales criminales, tendrá la consideración y el respeto, por goleada, del progresismo progresado, es decir, del establecimiento educativo. La actitud social, individual y colectiva, que fomenta el establecimiento educativo, en correspondencia con su fascinación por las dictaduras de autor, es la de la patrocinar la peste de la tiranía, la sinvergonzería y la ignorancia a través de la multiculturalidad, la tolerancia y la libertad, vaciando de contenidos y verosimilitud dichas palabras, lo que equivale a pretender reconducir al asesino y al tirano mediante la cultura de la paz, a saber, charla, comida, frutas exóticas, infusión, pastelitos, frutos secos, copita y quiqui, naturalmente, en hotel de cinco estrellas.

CULTO A LA ALGARABÍA. La algarabía, la desestructuración de horarios, la revolución, los estados de emergencia, los cambios radicales, de un día para otro y romperlo todo (siempre que sea de otro), es objeto de culto del progresismo progresado, que lo considera liberador. Para el progresismo progresado, el asalto a la Bastilla, al Palacio de Invierno, la toma del poder, tomar algo, por detrás o por delante, qué más da, las formas del caos, o sea, son liberadoras y fascinantes y aún más liberadoras y fascinantes a plato puesto o cuando la pólvora la pone el Rey (el Estado). El establecimiento educativo no puede reprimir su admiración por los que propagan el caos en segundos países, para los que encuentran con facilidad palabras de comprensión máxime si es un caos que propende a la igualdad absoluta, la justicia infinita y el paraíso. La actitud social que propaga el establecimiento educativo, en correspondencia con su fascinación por la algarabía, es la de redistribuir socialmente la culpa de todos los delitos en los que incurren los delincuentes particulares y el crimen organizado, que lo son por las contradiciones económicas del capitalismo. El progresismo progresado prefiere la algarabía, más destructiva e improductiva, a la existencia de instrumentos de acción legal al servicio de la gente.

EL DOMINIO DEL ESTADO. El progresismo progresado como no podía ser de otro modo, propaga la servidumbre de dejarse dominar por el Estado, el que sabe lo mismo, según ellos, que la suma de lo que saben los ciudadanos. Dominación que ejerce apoderándose de una parte de nuestras rentas, una parte creciente, para organizar su poder y mangonearnos, perdón, gobernarnos y administrarnos. Un Estado que al parecer les pertenece por títulos hereditarios y que el establecimiento educativo imagina en expansión continua hacia el absoluto y al que sirve abriéndole camino. ¿Cómo? Mediante la propagación del complejo de cenicienta que conduce al aumento creciente de ciudadanos asistidos que parasitan todo lo que está a su alcance y que necesitan más y más, de un Estado regulador, metemeentodo, flatulento y pegajoso dizque experto y sabio como deífico. Es una ocurrencia de Marx que la historia se ha encargado de mostrarnos su bies disparatado y temible.

EL ANTICAPITALISMO. El mal que nos asola, cualquiera que sea, ha sido creado por el capitalismo, esa cosa inventada por Marx. Y como corresponde al progresismo progresado, heredero de Proudhon y de Marx, el mundo es unidimensional y se explica por sus relaciones económicas y sus contradicciones insuperables. Y si es unidimensional, el capitalismo, lógicamente, es el responsable de todos nuestros males. El establecimiento académico no tiene dudas. El problema, pues, reside en el capitalismo inventado por Marx. Antes de Marx la gente se ganaba la vida y los empresarios sus cuartos. Los unos y los otros haciendo cosas, produciendo bienes y servicios. Después de Marx, que descubrió que había un excedente del que se apropiaban los propietarios, a todo eso se le llama, de forma peyorativa, capitalismo. Las empresas de Marx, claro, no necesitan ganar dinero. ¿Han oído hablar del éxito del socialismo? Los añadidos de Marx sobre el valor de uso y el valor de cambio y la plusvalía, son eso, sofismas barriobajeros, zarandajas que el establecimiento académico, sin embargo, santifica y a los que sirve, ¿cómo?, promoviendo el anticapitalismo, la actitud social de considerar al empresario un delincuente que se merece la apropiación de todos sus bienes, al emprendedor, vete tu a saber, un delincuente en potencia y al trabajador, hay que tirar del hilo, un esquirol, un traidor, vendido al capital, viste, al mal primario, al mal de males.

LA IGUALDAD. La igualdad es una añagaza vieja, elevada a sacramento por Proudhon. Todo lo que no propenda a la igualdad es un crimen. Igualdad económica que equivale a equilibrio universal, armonía infinita, el desideratum y todo lo que huela a milagro. El establecimiento académico practica, asiste diariamente a los oficios del sacramento de la igualdad superior. La igualdad es la eucarística del progresismo progresado, el cuerpo y sangre de Proudhon. Mediante la igualdad, cuando ya no hay ricos y pobres, se equiparan las razas, los sexos, los tullidos, los sanos, la tristeza, la alegría, el trabajo, la holganza, las cultura, la incultura, la ciencia, la supercehría, lo bueno y lo malo. Es una igualdad superadora mediante el Estado que todo lo reequilibra y le da alegría al depresivo múltiple, volviendo lo horrible en bello, al tonto en Premio Nobel y al asesino en Jefe de Estado.

LA FELICIDAD. Vivir sin presión, sin necesidades, sin limitaciones y con placer es la felicidad, el paraíso del progresismo progresado. La felicidad, más/menos se alcanza viviendo a cuenta del Estado. El establecimiento académico oculta que ese paraíso necesita esclavos. Y qué. ¿Qué importancia tiene una ocultación de pecataminuta comparada con el bien que se persigue, nada más y nada menos, oiga, que la felicidad? El establecimiento académico dedica a la felicidad lo que los católicos a la Virgen María, fervor mariano. Felicidad o guerra, orgasmo o terrorismo. Es eso, a eso hay que aspirar, ninguna otra cosa tiene sentido y no hay más de lo que hablar.


El día 15 de agosto, martes, más | ANTONIO YUSTE
Andrés Manuel Lópes Obrador
El mesías tropical
DIPTERIUM 1. Enrique Krauze llama a Andrés Manuel 'el mesías tropical'. La palabrera del Mesías Tropical está llena de camajanes, machucones, finolis, exquisitos y picudos para referirse a los ricos, a los de arriba, a los que se las tiene, chinga, prometidas. Les amenaza quien se ha hecho aún más rico a cuenta de los pobres, el Mesías Tropical, porque está convencido de que su 30% de apoyo popular le da derecho a convertir México en un tobogan social, donde todos, ricos y pobres, cogen velocidad pero para despeñarse. Andrés Manuel, hijo, si tu también eres camajón. Tantito da que seas rojo y cárdeno, ¿crees pejepicudo que no sabemos?
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[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción.
Atracta se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes
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3) el futuro nunca espera; 4) España, amiga;
5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja