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31 Enero 2006
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UN FIN DE RÉGIMEN DELIRANTE
El espejo está harto
Chema Madoz. Escalera espejo
L
A NAVE DEL ESTADO está sin timón. Lleva décadas sin timón, 2,8 décadas. Desde 1978. Ha tenido sucesivos timoneles y ahora tiene el postrer, zETAp. La nave siempre ha tenido timoneles pero no ha tenido timón. Es un enigma dentro de un misterio. Y ¿cómo se gobierna este gran paquebote que conocemos como España? De la única manera que es posible. El Presidente del Gobierno, con la nave parada, ordena al ugier de planta calzarse las gafas de buceo y descolgarse por popa para mover el timón un tantito, para donde le pete. Lo importante durante todos estos años ha sido transmitir a la españoles la sensación de que navegamos y de que navegamos con rumbo. Ha sido puro teatro de polichinela.

Hace muchos años, Presidencia del Gobierno, ordenó entresacar de los miles de ujieres que tiene la administración a alguien que hubiera seguido el preceptivo cursillo en las Piscinas de la Organización Sindical de El Pardo —la playa de Madrid— con maneras para el buceo y la misión de mover el timón para simular que la nave del Estado navegaba y tenía rumbo.

Es muy desilusionante, lo sé, tener que aceptar de pronto que la deriva política institucional seguida por España ha estado impuesta por el devenir de los días y por el instinto marinero de un ujier de planta y que jamás hubo rumbo. La entrada en la Unión Europea era un mandato del pueblo, de la opinión pública. La clase política no tuvo elección. Lo que ya no era un mandato es el desarme industrial tecnológico y científico que se ha producido en España en estos últimos 28 años. Para lo que de ningún modo había mandato era para la destrucción de los derechos civiles, políticos e históricos de los españoles. El pueblo español no expidió licencia alguna, es obvio, para el desguace de España. No había mandato para nada de lo que está ocurriendo. La modernización de España a lo largo de los últimos 28 años ha sido a cuenta del crecimiento vegetativo que nos correspondía. Se hubiera producido en cualquier circunstancia y hubiera sido muy superior con otra clase política, de izquierdas, de derechas o nacionalista, más advertida. Es tan duro como cierto.

Asistimos a un fin de régimen delirante.
No hay mandato para lo que está ocurriendo, es perceptible en las conversaciones diarias, pero hay consentimiento. Desde el punto de vista clínico se parece a un comportamiento colectivo bipolar sin alteraciones aparentes de la conducta. ¿Sin alteraciones aparentes de la conducta?, ¿tal cosa es cierta? En la práctica es una conducta que se parece y mucho a un extrañamiento de la propia identidad. Podemos hacer todo lo contrario a lo que decimos y ser cosa muy distinta a quien legal e históricamente somos.

Es una conducta que genera muchos y variados efectos colaterales. Es una conducta por sí mismo neurasténica, irracional, y poco transmisible a las siguientes generaciones. Es una conducta incodificable y tampoco es imputable a la retranca consuetudinaria del pueblo español puesto que no hay retranca o intención disimulada. Es una conducta por sí misma confusa y en ocasiones atrabiliaria o biliosa que irradia confusión en todas las direcciones y poco evolutiva debido al alto componente irracional.

El español oculta su confusión y su estrategia bipolar, de naturaleza clínica, parapetándose en el “para eso les pagamos” argumento que lanza contra la clase política para impedir que la clase política les devuelva el problema. El español se inhibe, se enroca en su confusión y traslada en su alrededor, hacia arriba, hacia los partidos, las administraciones, hacia las siguientes generaciones y hacia el sistema educativo y judicial, el estado de colapso racional que padece y que explica el fin de régimen delirante al que asistimos.

Una vez desemascarada la hoja de ruta de zETAp, su programa oculto de legislatura, disimulado con leyes demagógicas e irresolutas como el matrimonio gay, la Ley Integral contra la Violencia de Género o el cambio de letra de los himnos militares, cabía esperar, aunque era esperanza muy remota, actitudes ejemplares por parte de los partidos políticos o actitudes con algún grado de ejemplaridad. No ha sido así. Los partidos políticos están desplazando, sin contemplaciones, la tensión política hacia el pueblo español.

En circunstancias normales las políticas de desguace emprendidas por el gobierno español se habrían traducido en tensión polémica en el seno de los partidos que cristalizaría, no existe otro modelo, en corrientes políticas divergentes con el resultado final de aumento de la oferta política. No está siendo así. Los partidos políticos, secuestrados en un mar de reglamentos, no actúan como esponjas que absorben la tensión política, al revés, se comportan irresponsablemente y desvían dicha presión hacia el pueblo español.

En el caso francés los partidos políticos hicieron el papel de colchones amortiguadores, descomponiéndose en muchas facciones. En España no está siendo así. Los partidos políticos atrapados en sus propios intereses e igualmente confundidos están desviando la presión política hacia el pueblo español. Y la situación española, lógicamente, está adquiriendo perfiles muy similares al caso italiano. Se está gestando lentamente un cambio de régimen en el cual todos los partidos políticos pueden desaparecer de un día para otro. Se está fraguando un divorcio entre la España oficial y la España real de muchos kilotones.

El pueblo español no está en condiciones de absorber la presión política que le está traspasando la clase política y la clase política no está en condiciones de gestionar el dislate que provoca una Constitución como la Española. El Partido Popular nos pide nuestra firma para someter el
Estatut a referéndum al tiempo que impide que dicha firma esté asociada a una propuesta de reforma constitucional para que un derecho básico de los españoles, el derecho a un referéndum para derogar, proponer y sancionar, con valor vinculante, secuestrado por los partidos políticos, sea devuelto a los españoles.

¿Creen zETAp y Rajoy que de existir dicho derecho hubiera sido posible el
Estatut? El Estatut no hubiera sido viable.

No hay mandato para lo que está ocurriendo, es perceptible en las conversaciones diarias, pero hay consentimiento. Desde el punto de vista clínico, lo repito, es un comportamiento colectivo bipolar, exactamente, el que nos ha conducido al lugar en el que estamos. Se puede resolver poniendo iniciativas encima de la mesa, iniciativas en derecho, legítimas que apunten a un nuevo modelo institucional, democrático, o apelando al quítate tu que me pongo yo para ahondar en el descrédito. Lo que está claro es que al pueblo español se le agotó el carrete de “para eso les pagamos”. Es un carrete que ya no tiene hilo. Los partidos políticos se han parapetado detrás de sus holgados presupuestos financieros y le apuntan con el dedo. De otro modo, la defensa de los derechos civiles, políticos e históricos, derechos primarios, son indelegables.

Los Partidos Políticos españoles no juegan limpio, lo hacen de manera torticera, al bies. El pueblo español tampoco juega limpio pero tiene a su favor que es el que manda. El desdén de la Constitución y de los partidos para con los derechos civiles, políticos e históricos de los españoles es proporcional al desdén de los españoles con los partidos políticos y las instituciones, un círculo demasiado vicioso. El pueblo no siempre sabe lo que hace y nuestra clase política ha dado sobradas muestras de incompetencia. Cuando el pueblo español se mira al espejo, el espejo le devuelve la imagen de sus partidos políticos. Cuando se miran los partidos políticos, el espejo les devuelve la imagen del pueblo español. La culpa es del espejo, se lamenta el pueblo español, pero el espejo no responde. Está harto.


El día 1, miércoles, más |
ANTONIO YUSTE
REHACIENDO EL CAMINO
Entramos en la era de la Política Total
N
INGÚN EXPERIMENTO social puede demostrar a fortiori la veracidad de una teoría jurídico-económica. Muy lejos quedan las ingenuas afirmaciones de Louis Althusser «Esta obra gigantesca que es El Capital, de Karl Marx, contiene simplemente uno de los tres mayores descubrimientos científicos de toda la historia humana: el descubrimiento del sistema de conceptos (o, lo que es lo mismo, del descubrimiento de la teoría científica) que da paso al conocimiento científico de lo que podía llamarse el “Continente–Historia”. Con anterioridad a Marx ya habían sido abiertos al conocimiento científicos otros dos “continentes” de una importancia comparable: el Continente–Matemáticas, descubierto por los griegos del siglo V a. C., y el Continente–Física, descubiereto por Galileo.». (Sigue)
DIPTERIUM. Rezaré por los españoles que dejarán de serlo, rezaré por ellos, rezaré por los que el Estatut convertirá en charnegos con los más altos honores. Serán ciudadanos de segunda en una gran nación de tercera eso sí, plenamente soberanos para pisotear su propia lengua (la española).
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